Cuando me desenamoro

Ya no siento en mis ensoñaciones mariposas en el estómago, ya no siento el aguijón de avispa clavada en mi alma artista, me desenamoro, hielo mi corazón congelado, pero mi alma , valiente, lucha por un atardecer caliente. Ya no busco la pasión humana concebida como sexo sin patrañas, sólo me busco que es bastante. Pero para mi infortuna jamás me hallo, ni en noches robadas a la luna de da Vinci ni en el espejo especular que refleja mi imagen de algo normal. Porque la normalidad no es lo que me define, no es que sea anormal, que a veces lo soy, pero sí siento que la especialidad de cada persona hace que seamos únicos y me gusta pensarlo, la idea se dibuja en mi mente y me encanta, sé que nadie es igual, que todos somos un mundo y me gusta asomarme a otros mundos, el mío es ya irremediablemente elíptico.

Ahora me desenamoro, siento el hielo en mi apagado corazón de tormentas de viento y galernas de mar. Pero me empeño, me empeño en amarte y te regalo mis soledades, es todo lo que puedo hacer por ahora, ni siquiera me reconozco en el reflectante espejo mañanero, o quizá sí, pero una venda de autodefensa separa al espejo de mí. Y es otra excusa, otra excusa para regalar mi soledad, otra excusa , mala por cierto para contarme el cuento de nunca acabar y pasártelo a ti. Ante todo lo siento, me siento una estúpida amarrada a un amor de cuento que no existe ni me atrevo a decir que existirá, aunque ya lo he dicho.

Espero que en esta lucha frenética, mi alma venza a este corazón apocado, tímido y miedoso que viene a ser lo que soy, mi desamor en todo su verdor o quizá amargor.

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