Dar

Durante mucho tiempo exigí todo para mi, necesitaba ese todo para mi, sencillamente, hoy ha llegado el momento de ayudar un poco a quienes más amo, a quienes se cruzan un poco en el camino y, la verdad, creo que no valgo ni un duro como psicóloga pero sí como amiga así que doy consejos que para mi no tengo y aprendo que todos tenemos el mismo miedo a la soledad, o todos nos infravaloramos hasta necesitar de otro u otra.

Pienso que somos únicos como creación divina, que somos fines en nosotros mismos, es decir, no hay más necesidad que la de serse. Y en este serse muchas veces la gente lo pasa mal, pero en estos tiempos pandémicos que atravesamos todos buscamos la raíz del amor, ya sea sexual o conyugal o sencillamente sentirnos queridos.

Yo, muchas veces me siento un poco olvidada, pero de mí misma. Hacía tiempo que no escribía y quizá suena mal decir esto pero, en el fondo de los fondos, me gusta cómo soy. Me gusta mi forma de ser y mis chapucillas o esos líos en los que me meto, esa gente que conozco por sitios remotos y luego me arrepiento, pero me gusta este mundo.

Sé que es un mundo pandémico, enfermo, dividido y violento, pero pensar que poco a poco podemos cambiarlo me encanta y me gustaría poner en práctica la filosofía del AMOR ese amor que cura, que ayuda y aporta, frente al odio que todo anula. El AMOR es….puff es tantas cosas, tantas personas,

Una vez me equivoqué en el concepto de amor, lo identifiqué con una mera forma, pero ese mismo AMOR se me ha representado en forma de paciencia, me ha dado una segunda oportunidad, y estoy tan agradecida que a veces doy consejos que ni siquiera yo los aplico, pues soy de lo más imperfecta.

El AMOR es eso que perdona, es mi Dios, mi Virgencita mi Jesusito, puede sonar cursi o monjil, pero sé que Dios nos creo por y no ya para algo sino sencillamente para ser nosotros mismos.

Es increíble lo que todos podemos aportar , lo que podemos ser y trascender, lo que podemos imaginar y perseguir en sueños. ¡oh los sueños! esos inéditos amores que desvelan el dormir nocturno….

He visto mucho hartazgo por la pandemia, pero he visto también mucha carne viva, es decir, mucha gente en carne viva, y ¿sabéis? siempre me sorprenderá la capacidad que tenemos no de resiliencia que no acaba de gustarme esa palabra sino de resilencio, de encontrarnos en silencio mil veces con nosotros mismos y admirar esa imagen especular que representamos: nuestro yo interno

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