Amor que sana

Estoy convencida que el amor sana, ya lo descubrí bien niña cuando debían operarme de apendicitis. Las palabras del médico sonaban a música celestial, me lo dijo con tanta ternura, tal delicadeza que quise operarme al instante. Era yo al paciente con el camisón más lleno de lazos que la consuegra de mi madre me regaló. Iba yo tan contenta que cuando me dijeron fresa o menta y no sé ni qué dije entré en un sueño profundo, que me sanó.

Pasó el tiempo y debí quedarme mes y medio confinada en un hospital , el fin era el mismo, la sanación de la mente, pero esta vez los médicos no estaban tan confiados , aunque sus palabras eran de afecto y sinceridad. Y el cariño que llevo dentro no lo puedo aguantar. No por los médicos o mis padres que me volvieron a críar, sino porque me han llenado de un amor, rodeado de tal paz que sinceramente no sé cómo devolverlo.

Ya tengo mi trabajo, traduzco y escribo, pero me gustaría algún día poder llegar ayudar como esas personas , todos los médicos y familiares me ayudaron.

Y me dijeron que no hace falta ser médico para ayudar, no aspiro a tanto, no está en mi vocación.

Solamente quiero agradecer ese amor que sana porque el amor, el amor …. ay eso no hay quien lo olvide.

He podido estar loca por y de amor, perder literalmente la cabeza, pero ese mes y medio en el hospital, confinada, como ahora lo estamos en la sociedad, me sirvió para poner punto y a parte a mi vida. Y aunque no lo hice instantáneamente, poco a poco llega, con el tiempo, la curación.

Y sí dependo de tres pastillas, pero en verdad lo que me curó fue el amor, la comprensión y la empatía y simpatía. Deseo que os sintáis amados.

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