Amor

Cuando siento que me pierdo en la veranda del olvido, cuando nadie contesta al teléfono y la soledad la siento al cubo, tú me amas, y me basta. Te amo, por supuesto, no he sabido sentir otra cosa desde mi nacimiento. Sin embargo, he sembrado desdén y algún que otro odio, aunque jamás ha sido mi intención, ni por asomo. Ni siquiera sé porqué caigo mal, supongo que en mis anhelos de perfección nada desaparece de mi sección. Pero ya ando algo aburrida, de querer quedar bien, de querer caer bien, porque eso jamás lo lograré y porque ni por asomo es mi objetivo. Quiero ser sincera, ante todo sincera, honesta conmigo misma. Comienzo a estar aburrida de la palabra, ya no escribo en un estallido sino que sufro estallidos y me los reservo , por vergüenza. Yo jamás he tenido vergüenza, y no es que me alegre por ello , pero antes al menos escribía a gritos mi verdad. Ahora callo por no ofender, ahora callo porque quizá meta la pata.

Pero de los mayores errores se aprende. La sociedad se me antoja un fantasma, un fantasma que no veo pero qué tonta, entonces no sé ni si sería un fantasma… No sé siempre me quejo de mi soledad y precisamente he leído un libro “Bailar con la soledad” que me ha parecido estupendo, que me ha resultado intenso. Viene a decir muchas cosas que ni puedo resumir en una frase ni siquiera en una palabra, pero pone música a los momentos más duros y eso suena bien.

Volviendo al amor, hoy se habla , al menos en la Iglesia, de perdonar y de poner la otra mejilla. Rezar por los enemigos y en fin no guardar rencores. Yo no suelo permitirme el lujo o el carcoma del rencor, así que a veces la gente se aprovecha de mi estupidez…o no sé ya. Pero en eso viene a consistir el amor, no sólo en no guardar rencor sino en verterse en el otro, para no ya ser más ni menos sino para compartir. O eso creo.

Dudo, dudo de todo, y por todo, antes de hablar me pregunto mil veces lo que digo y vivo en un silencio perenne, en un silencio que me hace sentirme algo raramente distinta no sólo porque no me gusten los Carnavales sino simplemente porque no me gusta disfrazar nada.

No voy a presumir de algo que carezco, de una sinceridad que grito a los cuatro vientos pero que soy la primera en mentirme a mí misma. Me miento porque en el fondo es duro contemplarse llena de fallos y mi fallo más garrafal quizá consista en pensar que tengo razón , cuando quién sabe , bueno ahora que lo pienso nunca he pensado en tener o no razón.

No quiero ser sabia sí savia

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