Muertos en la tele

Estos días

Estos días de guerras frías

Se congelan en el horizonte de los tiempos

Y aún así sonreímos y seguimos hacia delante sin tiento

Porque no queda otra, nos decimos

Pero sí, queda otra

Queda el respeto, el amor, el humanismo

No ese que centra al hombre en todo

Sino ese que nos hace menos hombres y más ángeles, ese mismo

Hemos venido con una tarea, o quizá sin ella

A este mundo de batallas y guerras perdidas

Pues toda guerra está perdida

En el momento que se idealiza o se concibe

No cabe más que la paz de cada día que se recibe

Y se debe transmitir la misma paz

En este mundo desprovisto de hermandad

Vamos como locos con un móvil entre manos

Y me refiero a ese aparato que nos conecta y desconecta como hermanos

Hemos cambiado tanto, en el pasar del tiempo

Que ni siquiera nos conformamos con todo

Ahora queremos más que todo

Y eso no sólo es imposible, sino que frustra

Y de esa frustración sacamos un tonto odio que llevamos dentro

Que nos hace no ya ser menos sino convertirnos en nada

Una nada en calma que todo nos arrebata

Espero que el amor que sentimos

Sea en toda forma infinito

De lo contrario estaremos perdidos

En un mar de olas rendidos

Y hablando de olas y mares

Me vienen al recuerdo todas las personas que cruzan

Huyendo de una guerra o de una terrible hambruna

Qué egoísmo que existan vallas

Ya sean geográficas o físicas

Para separar lo pobre de lo rico

Cuando vienen aquí

Tienen que quedarse patidifusos

Ante un mundo loco, ciego y cuando menos curioso

Hemos llegado a la Luna

Aterrizado en Marte

Pero cualquier martes que llegan pateras a la playa abandonada

De turistas ya despoblada

Se me parte el corazón con la lucha vital de progresar

O simplemente huir de la pobreza paupérrima

Que no da oportunidad ni a la triste vida misma

Sino que todo es muerte, desazón y descorazón

Y muero, muero un poco con cada muerte

Muero un poco con cada cadáver

Que flota en cualquier playa

Olvidada de todo veraneante

Este mudo no es justo

Nunca lo ha sido

El vacío entre la riqueza y la pobreza se acentúa

Y no sé qué hacer o no hacer , más bien no hacemos nada

Simplemente estamos acostumbrados a ver imágenes terribles

Muertos andantes se pasean por la ventana televisiva de nuestros hogares

Y nos acostumbramos a la muerte

Pero no una muerte cualquiera

Sino esa de sueños enterrado en un oceánico sentir

Que es más grave y por ende hay mucho que decir

Poco que callar

Porque igual que ellos vienen en una barquichuela

Desesperados por la vida

Nosotros vagamos por este mundo

Y ni siquiera un barquito nos acoge

Es tanto nuestro egoísmo que no vemos más allá de nuestra nariguda paz

Y espero el despertar de quienes sentimos

No sólo la injusticia, sino que mucho, muchísimo sentir se pierde por los caminos

De sangre sudor y lágrimas

Esas que derraman quienes vienen de otras tierras

Y comprueban simplemente

Que este capitalismo creciente

Está volviéndonos egoístas de remate

Que no importa la travesía

Sólo si tienes éxito eres poesía

Y si no un verso perdido de una sórdida muerte

Volvamos a nuestras raíces

A esa ternura casi infantil

En la que diferenciamos el bien de lo vil

Y seamos ángeles en vida para al menos comprender

Que cada vida perdida

Es una esperanza sentida

Que muere día a día

Noche a noche

Para aparecer en un frío atardecer

Yerto en cualquier orilla olvidada sin ya florecer

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