Corderitos

Vamos todos como corderitos, en un sistema de enseñanza que premia al más obediente. No me gusta este sistema, este sistema de enseñanza al menos. Primero la guardería, de la que tuve el honor de escaparme a base de llantos, luego el colegio, en el que era una buena alumna porque no me quedaba otro remedio y en el que aprendí buenas lecciones de buenos profesores que guardo con amor, como el que debemos hacer todo por nosotros mismos, el mérito del que triunfa si llamamos triunfar a no sé qué ya…Triunfar es meterse a la cama sin remordimientos, dormir plácidamente y disfrutar de la vida sin cortapisas. Luego vino la Universidad de la que una buena excusa me hizo zafarme otra vez. Y ahora aquí estoy, titulada en ninguna parte, mas esperando obtener la graduación de la vida, en la que te matriculas por nacimiento y que unas veces me encanta y otras me disgusta, la vida digo, esa que llegas por amor y debes vivir con el mismo amor.

Pienso que la tenacidad es mucho más importante que el talento. Una gota de agua erosiona día día una piedra mucho más que el viento o que cualquier talento.

A mi me parece que las piedras que voy encontrando en el camino no son tales, se me antojan molinos quijotescamente hablando o, mejor, se me antoja que las piedras del camino son un himno que debemos transformar, de piedra no ya a destrozarla a mazazos, sino más bien transformar , transformar lo que somos.

Aunque a veces ser el niño o la niña que fuimos viene a ser reconfortante. Tan reconfortante como concebir la vida como una  especie de juego en la que soñamos, en la que vivimos los sueños , por y para ellos, pensando que un día despertaremos.

Y despertaremos a esa nueva vida, en la que nos preguntarán qué hemos hecho en la otra. Yo, personalmente, he amado y lo sigo haciendo aunque de una forma más refinada, por así decirlo. Amo pero antes me pongo las protecciones necesarias para no sufrir, me cargo de amor a mí misma y de forma egoísta, me lanzo a  amar. Ya no es como antes, ya no expongo mi corazón lleno de heridas a la primera persona que se me cruza aunque debo reconocer que algo de ese “fallo” me persigue. La verdad no sé cómo amo o cómo no amo, empecemos con que simplemente siento. Y muchas veces siento sentir al menos tan intensamente como lo hago.

En cuanto a la vida no hay secreto, no quiero ninguna titulación de ninguna universidad, quiero ser yo, quiero ser yo, el problema es que no sé cómo. Muchas veces intento matricularme en cualquier universidad para que me pongan ¿el qué ? una medallita y me digan que voy por el buen camino. No, todos los caminos conducen a Roma, todos los caminos van al mismo lugar, sólo que muchas veces vamos cargadísimos por ese camino. Cargados de cosas, de sentimientos, de sensaciones , de miedos, de ansiedades, que claro, con todo el peso que llevamos, no podemos disfrutar del camino que se nos presenta.

Voy a cambiar, voy a ser quien siempre quise ser mas no sé ni quién deseo ser pues aún sigo soñando….

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