Paz

Jamás busqué la paz con tanta ansia que cuando sentí la ansiedad carcomiéndome la vida, literalmente. Yo ansiaba, quería deseaba ser la primera, en todo , a  costa de todo. Así que decidí ser la última, porque los últimos serán los primeros. He dejado todo , sobre todo mis aspiraciones. He abandonado mis delirios de grandeza , quiero ser yo, pero no a costa de mí misma sino para disfrutar de esta vida, con mesura y ética. Con medida y algo de moralidad espero llegar a todo siendo nada, es decir, llegar a disfrutar de una puesta de sol, de la visión de un cuadro, del ritmo de una música que llegue de cualquier lugar, esas melodías que sorprenden , una guitarra en mitad de la  calle, un piano desde una ventana ¡he llegado a escucharlo! y me encanta.

No entiendo porqué tengo que justificarme, pero más que una justificación es una llamada al alivio, a la distensión, a la paz. Y sobre todo a esa paz que se ansía porque estamos llenos de estímulos, de cosas que activan nuestro cerebro y no hay nada mejor que pararse in situ, para seguir adelante. Muchas veces he hablado sobre pararse, es decir, echar el freno un poco, o mucho, para no  ya contemplar lo que nos rodea sino para escucharnos a nosotros mismos, no ya nuestras necesidades más superficialmente primarias, sino para simplemente escucharnos. Y ¿saben? Últimamente me gusta cómo sueno. Hay un poco de tendencia alcista, aún los sueños de grandes hazañas no me abandonan, pero la vida es sueño, así que de alguna forma creo que voy bien, o al menos, voy, aunque parada me quede.

Y busco la paz, en cada sutil despertar o sobresaltado, busco paz. Como paz me refiero  a un estado de tranquilidad, que, por supuesto, no será para siempre, pues sé que en el ir y venir cotidiano las intranquilidades, las angustias me sobrepasarán.

Pero hoy reivindico mi derecho a la paz almendrada de nubes de colores y arcoiris de pasión. Y con pasión voy hacia esta búsqueda, aunque , lo confieso, muchas veces no hay que buscarla, simplemente llega.

Cuando el sacerdote dice, “la paz esté con vosotros” me emociona la frase. En este mundo buscamos dinero, éxito, una salud a prueba de hombres, ser superhombres, pero ¿para qué queremos todo eso si no sabríamos ni disfrutarlo?

Es verdad que últimamente, la Iglesia, los sacerdotes no están de moda. Muchos han violado y han cometido grandes no ya pecados sino barbaridades, pero aún así lo confieso, sigo yendo a misa. Y me gusta. Quizá no sea esa la solución a todos mis problemas, pero confieso que mi vida espiritual es mucha.

O eso espero. Cuando leí algo de Santa Teresa de Jesús me sorprendió la tranquilidad con que escribía, la paz que transmitía. Así que hoy me bajo del mundo como es, ese mundo material que busca la última  noticia, el último anuncio que  impacte, el último acontecimiento mundial que nos conmueva.

¿Dónde quieren llegar?¿dónde queremos llegar? yo me paro, me paro para bajar del mundo así, directamente, quizá viva en mi mundo, pero lo he construido hace tiempo, mi pequeña guarida, para aislarme de un mundo que sinceramente, no me gusta. Y no me gustan los gritos políticos, las hecatombes naturales, el telediario. Lo odio. Mi padre vive pegado a las noticias, yo las odio. Las noticias, el telediario no es sino una excusa más para sobresaltarnos, para que el último muerto de este mundo entre en nuestra casa por una ventana LED.

Así que , señores, yo me bajo.

Me bajo del ruido de las calles, me bajo del griterío callejero, me bajo del autobús de la actualidad, prefiero estar desinformada que sobradamente preparada.

Yo ya no quiero ser una supermujer, ningún superhombre, sé que quizá sienta ansiedad en cinco segundos, pero esta vez no será por causa de un mundo loco. Porque el mundo está loco , en el sentido de que muchas veces vamos a todos los sitios sin saber si quiera hacia dónde vamos.

Así que aquí me paro. Odio ver cómo el presidente de mi país evade sus responsabilidades diciendo que creará empresas tecnológicas, cuando la situación interna es escandalosa. Nunca he hablado de política y poco de religión, creo que este escrito va a ser mi excepción.

Me alegro de todas formas que las personas inteligentes se alejen de los focos, o no ya inteligentes, sino sensibles, me alegro que quienes en verdad manejan el mundo , que en el fondo somos todos, cuando hablamos, no hablemos de política, ni de religión. Me alegra que los tópicos sean otros, me alegra. Me alegra porque los talentosos saben de la debilidad de cada talento, así que no ya lo conservan, sino lo elevan al cubo, con esfuerzo, y trabajo, con tesón y paciencia.

Aún así sigo buscando paz, y a mi alrededor veo gente descontenta, gente que empezando por mí misma, queremos salud  a toda costa. Una vez, en una iglesia, me di cuenta que estaba obsesionada con la salud, con tener buena salud, pero hoy me he dado cuenta que hay mucha vida más allá de la salud. Más allá de tener una buena y fuerte salud creo que prefiero vivir en paz. En tranquilidad, porque sé que no todo es estar sano, que no todo es paz, que no todo es absoluto, todo es relativamente infinito. Y me gusta.

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