Sensibilidad

Alguien me dijo que tengo una sensibilidad especial, es como estar en carne viva, todo duele con la afección de quien dejó de sentir para empezar a vivir. Sin embargo mi corazón sigue sintiendo y, aunque estemos ante una vorágine de sexo, yo aún amo. Amo las mañanas, las tardes perezosas o cualquier haz de luz que impregne mi vida. Ya no busco una relación que te deja tirada en cualquier carretera, busco AMOR, de ese con mayúsculas que no se encuentra en ninguna parte.

Hemos perdido el AMOR ese no ya que te deja inmersa en un sentir sin otro cometido que vivir. Hoy en día se vive rápido, muy rápido, demasiado rápido. Hoy buscamos que todo esté ya sin pensar que quizá todo nos haya costado demasiado. Hemos pagado un alto precio por internet, por ejemplo, un gran concepto para tener a mano la información, que muchas veces no es sino desinformación.

Yo vengo de sentir y aún, con las heridas en las manos, creo en el AMOR. Ése que hace que vuelvas la cabeza ante no sé un chico majo, o ése que hace que todo parezca más lento de lo que en realidad es. No quiero velocidades, no quiero, detesto que todo pase y nada quede. Porque últimamente no queda sino un poso melancólico no ya de otoño sino como si nos hubiéramos dejado algo por el camino. Y hemos dejado mucho. Pagamos un alto precio por tener todo a mano, cuando lo bonito era ir  a producirlo uno mismo. Ya nos olvidamos de que el tiempo , ese señor que imagino de barbas largas y largas y no sé por qué, ese tiempo , ya pasado no volverá jamás. Y casi mejor, por una parte, aunque, por otra y sabiendo que jamás volverá prefiero no recordarlo.

Pero ese AMOR, que te hacía enloquecer literalmente ¿dónde está?

Dónde está el amor incondicional, ese amor que nos une como seres humanos, como personas, como si fuéramos iguales sin más distinciones que el amor sentido.

Si algo bueno tiene mi vida es que vivo con quienes amo, con mis padres y ellos siguen juntos, después de cuarenta y pico años juntos. Ese amor, ese amor que ha sobrevivido discusiones, y discusiones y que ha luchado por salir adelante, ese hilo a veces de amor, que necesitaba dosis de paciencia para encontrarlo, o ese amor que no arremete, es incondicional, el amor es generoso, pero sobre todo el amor perdona.

El amor que olvida lo pasado y mira con esperanza hacia un futuro lejano, pero futuro. Quisiera ser libélula olvidada en las lámparas de cualquier mesilla nocturna, quisiera ser esa curiosa mariposa que se rinde a que llegue el otoño. Quisiera ser todo, pero últimamente no me gusta mucho ser esa persona que olvida, que se cierra ante todo, que heló su corazón para jamás sentir amor y sin embargo necesitamos amor como la libélula la luz.

El amor y por amor, todo se entiende, todo es comprensible, todo es sincero. Sin amor, sin ese amor de nuestros padres, nos quedamos huérfanos de nosotros mismos, pues sin amor no queda nada, nada.

Y no hay dinero que pague nada, no hay bien que restañe el amor, un amor que va y viene, un  amor que permanece, un amor…

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