Préstamo

Estamos de prestado, en esta vida que va y viene que viene y va, en la que hacemos amigos y más enemigos, estamos de préstamo. Pero es un préstamo con la condición de disfrutarlo, de sacarle el jugo más amarillo de limón  naranja de naranja o rojo de sandía. Estamos abocados a desaparecer, nadie es imprescindible, no nos han dado nada, si a caso podemos dar amor. Ese amor incondicional , un amor que no es egoísta, que da y da sin esperar nada a cambio. El préstamo de la vida no lleva intereses si a caso sonreír a la vida con la esperanza de no sólo obtener otra sonrisa sino de cuando lloremos, lo hagamos hasta con esperanza. La esperanza de caernos y levantarnos o de caernos y aceptar la caída. En este préstamo de la vida nada está por sentado, nada es absoluto todo más bien relativo y nada condicionado. Pude que me rechacen, que me ignoren, que huyan de mi, pero lo que no sabéis es que en ese préstamo yo os entrego todo, sin esperar la vuelta, y obtengo miradas oscuras, evasiones malditas y demás contratiempos que afronto con  la mejor de mis esperanzas.

Me han rechazado, pero eso ya da igual, yo he aceptado y ya he digerido el mal trago ahora tan sólo me queda exprimir mis limones de vida con naranjas y sandía y hacer un tuti fruti que me sanee y siente de maravilla como esas curativas de maldiciones que se aplican cuando algo duele.

Duele el alma cuando te niegan, duele el corazón cuando te lo rompen, pero allí donde todo es préstamo no esperaba menos. Sólo espero no sólo devolver mis talentos sino multiplicarlos exponencialmente por infinito.

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