Ala de hada

Mis días transcurren a una pasmosa velocidad , que ahora, en la quietud de la noche silenciosa recopilo cual hilo que va enmarañado a una madeja de lana, que viene a ser mi vida o su trama. Y mi vida transcurre entre artículos, libros y música , pero no es ni mucho menos lo ideal del poeta o de la mismísima personalidad que me posee. Cometo muchos errores, leo menos de lo que puedo y escribo menos de lo que deseo. Aún así el error más triste que pude cometer lo cometí y el llanto interno que sale a cada momento enerva el sentimiento no ya de culpabilidad sino de la tontería que me aturde día a día. Hemos charlado de redes sociales, hemos hablado de política , hasta he dormido sin tregua. Pero, con lo que me quedo, a lo que me uno, lo que reafirmo no son ya errores que me hacen sentir mal sino todo lo que sobrepaso bien o mal. Supero una ansiedad que me come sin tregua, quizá porque el error del subconsciente permanezca yacente y salga  a pasear por mi mente cuando le apetece , en el momento más indiferente. Aún así no me rindo a la química, aunque no me queda otro remedio. Me refiero  a pastillas, que supongo equilibran y salvan mi vida. Pero si hay algo que la salva y la resuena es el sentimiento sentido de algo interno, algo que bulle dentro, como si quisiera salir fuera y convertirse en flor, mas no pudiendo se queda en semilla que llora por todas las esquinas de mi redondo corazón. Y aún no sé diferenciar entre alma y corazón, supongo que el alma es el corazón inmortal así que mi semilla la fe que ilumina mis días. Y es fe, confianza en lo que no vemos, en aquello que no podemos ni podremos entender, pero aún así sé que mi fe durante años cultivada regada no tan puntualmente aunque sí cantada de emoción y llanto, mi semilla , mi fe hoy me grita desde la alcantarilla de mis errores que quizá ante todo cambio esté la reconciliación con uno mismo, la aceptación del error, y la recepción de perdón, aunque sea por uno mismo. Supongo que una vez perdonada mi semilla quizá nunca de frutos, quizá se quede entre algodones y agua escurrida, pero aún así debo cantar que tengo fe y que una vez plantada, es como si me hubiera tocado de refilón el ala de un hada, como si la magia estuviera aquí, en mi , en cada rincón de mi existencia, que por ello me siento afortunada y plena.

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