las mejores piedras

Tenía las mejores piedras e hice el peor trabajo de geología, no me lo perdonaré nunca, aunque quizá sea hora de digerirlo. En la vida me ha pasado igual, tengo o tenía lo mejor y como siempre metí la pata. Sin embargo es hora de aceptarlo. Sí, teniendo lo mejor haces lo peor, ¿no es hora de aprender? Saca lo mejor de ti misma, sé bella haz todo bello y acepta quién eres. Una chica normal que lo ha pasado mal, renuévate, comienza de nuevo y no mires tanto aquellas piedras o acabarás convirtiéndote en una de ellas.

Ese trabajo allí quedó, vuelve a esforzarte, respira la rabia de esas piedras y conviértelas en algo bello.

Ya basta de lamentos, de cientos de sollozos que se lleva el viento, afronta todo con esa valentía que te caracteriza, sé feliz, sencillamente, tanta teoría pero tan poco llevado a la práctica.

Tú puedes

Carta desde mi celda

Querido yo:

Puede que todo esto te supere, esta falta de ti misma te altere, pero debes saber que tienes que dar lo mejor de ti: tú misma. Sé que es duro, que todo ha cambiado que de patito feo fuiste cisne y ahora pato sin más, pero debes saber que en tu corazón de cisne, en tu alma de ángel nada pasa desapercibido. Puede que la gente aquí sea desagradable, que el ambiente sea irrespirable, pero no ya debes seguir adelante por seguir sino que de tus lágrimas saldrá un río que te impulsará a la mar, y en ese mar de la tranquilidad, es en el que debes respirar.

A la mierda todo el egoísmo del mundo, la guerra, el odio, yo no quiero ser perfecta, pero sí aspirar a la perfección.

Espero que el ánimo que te mando derribe tantos obstáculos que te impiden creer en ti. Cree en ti, sé tú misma y sobre todo no te rindas, sonríe con la mejor de tus sonrisas aunque alrededor todo haga más bien llorar.

Y canta la nana a la cebolla, y da gracias porque no te falta nada, ni siquiera libertad.

En esta celda que es mi yo, voy entreviendo la incorrección de todo, pero eso, no debes desistir, pues entre el amor que sientes y eres hay un mundo por descubrir que sea como sea es en el que debes vivir.

Elige no ya la fortaleza, derrúmbate, llora lágrimas de sangre, pero rehazte pues en cada reacción hay una levantá que hará que no vuelvas a caer o cayendo, el duro suelo te devuelva a quien en verdad eres: una mujer llena de amor y valentía.

Que nada pare tus ganas de no ya mejorar sino de ser tú misma, y no olvides nunca que eres única.

Golpe vital

En las olas de la pasión me pierdo, en la desesperación me caigo

pero me levanto, y la levantá es una vela que enciendo

y espero jamás apagar, pues cuando uno desespera no hay manera

pero cuando se hincha el alma de esperanza entera

no hay huracán que pueda

sacarnos no ya de la rueda de la vida

sino darnos una patada, un cachete, como el golpe vital

para despertar a otra vida que no sea igual

o siéndolo, se nos antoje desigual

he sentido dos veces ese golpe vital

una me la dio la matrona al nacer

otra una enfermera al ducharme

y espero jamás apagarme

porque la vida es esta ilusión

que pongo en todo lo que siento y hago

con la devoción

de una vocecilla que grita

¡te amo!

Belleza oculta

Hoy han venido de visita mis primas de Granada a quienes quiero y admiro con locura, son guapas, listas y simpáticas, lo tienen todo. A su lado me siento una ballena al lado de sirenas de mar, me siento mal por qué no decirlo porque no me estimo nada. Me siento una colilla mal fumada, una oportunidad desaprovechada, el trabajo de geología con las mejores piedras y peor presentado tanto que es un plagio, me siento así. Algo me dice, sin embargo que tras mi coraza sea como sea hay una belleza recóndita de sonrisas echadas al viento e ilusión puesta en todo momento. Sé que no soy nada a penas nadie pero en m inseguridad y subestimación entreveo algo de esperanza, algo de raza ya sea andalusí o vasca o del mundo entero. Han sido días frenéticos de un ir y venir de locos, pero Granada me encanta y más sus playas. Y me gusta cómo encaro todo, cómo tras la galerna espero que se calmen mis malos presagios y saque lo mejor de mí misma que soy yo.

Y escucho la canción de you are beautiful , eres bella, porque ante todo pienso que todos tenemos una belleza oculta, por descubrir, sin importar lo que los demás digan o piensen, sencillamente somos bellos porque somos únicos.

Tormenta eléctrica

El calor ha dado paso a una tormenta que electriza y refresca al mismo tiempo. La tormenta está provista de rayos y truenos, que descargan en un pum de miedo. Pero el miedo hay que dejarlo, para disfrutar hasta de tormentas como esta. Suelen sonar sirenas no de mar sino de ambulancias o policía antes de la tormenta, eso es algo que siempre me ha sorprendido. Las sirenas que quizá al estar todo más silencioso pues aprecio mejor. Eso me inquieta, esas sirenas. Imagino vidas al límite y me agobio, pero ya descarga la tormenta y parece que se calla todo y sólo se oye el plof plof de las gotas contra el suelo de la terraza. Qué lleno de sonido está todo, qué gracias por escucharlo todo, con esa precisión de músico…

Me dan miedo las tormentas pero también siento alegría que llueva y el calor se lleve, un calor que apretaba las membranas de la esencia y no dejaba respirar ni a bocados, que por fin, calados, respiramos.

Es bonito el rayo, que se lo pregunten al gran Parménides de Elea que escribió sobre él, el rayo es la luz donde se concentra la mismísima oscuridad, el contraste de contrastes, el rayo que es mortal y decisivo. Hay que contar los segundos del rayo al trueno para saber dónde se esconde la tormenta, pero muchas tormentas están tan bien escondidas que ni se atisban.

Remitirá lluvia pone en este ordenador. Ahora parece que estos cacharros saben todo, sea como fuere, que podamos escuchar muchas tormentas eléctricas….

Tarde calurosa

El calor pegajoso hacía mella en mi ánimo algo rastrero, he salido un rato con amigos por cierto excepcionales con los que una charla es algo maravilloso, o tomar algo sin más, bailar, me gustan los fines de semana, sobre todo porque la gente se relaja, a veces se desmadra demasiado y suceden sucesos extraños, que se hacen rarunos, que suenan a desafinación de una sociedad que busca descansar, darse una vuelta. A veces da un giro de ciento ochenta grados y desvaría, patina en una degeneración inaguantable.

Espero que sean los mínimos, porque aún quiero creer en la humanidad. Me centro para ello en mis amigos, personas excepcionales a quienes he cogido un cariño amoroso absoluto.

Son amigos que espero no perder, en las cadencias, en las idas y venidas de la vida. Porque la amistad era un valor en el que había dejado de creer , y, repentinamente, vuelvo a creer. Vuelvo a emocionarme por las personas, por la gente y me gusta. Me gusta que me suceda esto, volver a creer a sentir la amistad, la amistad que un día perdí pero nunca la di por perdida.

Sencillamente humilde

ya no busco destacar ni en literatos ambientes de nunca acabar’ ahora busco la sencillez del todo , la humildad que te hace casi nada. Ya no aspiro ahora respiro. Y en esta inhalación y exhalación de aire deseo ser eso mismo aire. No viento ni tormenta de nadie, solo liviano , étereo aire. Ya no me pierdo porque sencillamente no me busco me he encontrado donde menos lo esperaba en la nada descontrolada del aire que no ya sopla sino viaja errante por la vida de nadie…..

“¡Qué te calles Karmele!”

Hoy nos ha dejado el gran Jesús Mariñas, ha fallecido y siento que alguien o algo un no sé qué de irreverencia profesional se nos ha ido. Espero que descanse en paz, o que dé mucha guerra, pero que esté donde esté siga siendo como fue.

Recuerdo las tarde noches de Tómbola viendo el programa y, con los comentarios de mi madre y por supuesto de Jesús Mariñas , imbuirme de la hipocresía social. Esa hipocresía que le ha robado titulares, esa hipocresía de la foto perfecta del cuerpo perfecto que me quita el sueño.

Un aguijón espinoso se me ha clavado al enterarme de su fallecimiento, pues era un profesional, un poco metementodo, pero de eso se trata. Con Tómbola inauguramos las charlas de venderlo todo de uno mismo o una misma que tanto triunfan en la televisión.

Y se casó con Karmele en la ficción, como debía ser, con el humor que sólo una gran persona desprende. Porque lo mismo mandaba callar que nos revelaba un notición.

Gracias Jesús Mariñas, gracias por tantos “momentazos”, gracias.

Cuando me desenamoro

Ya no siento en mis ensoñaciones mariposas en el estómago, ya no siento el aguijón de avispa clavada en mi alma artista, me desenamoro, hielo mi corazón congelado, pero mi alma , valiente, lucha por un atardecer caliente. Ya no busco la pasión humana concebida como sexo sin patrañas, sólo me busco que es bastante. Pero para mi infortuna jamás me hallo, ni en noches robadas a la luna de da Vinci ni en el espejo especular que refleja mi imagen de algo normal. Porque la normalidad no es lo que me define, no es que sea anormal, que a veces lo soy, pero sí siento que la especialidad de cada persona hace que seamos únicos y me gusta pensarlo, la idea se dibuja en mi mente y me encanta, sé que nadie es igual, que todos somos un mundo y me gusta asomarme a otros mundos, el mío es ya irremediablemente elíptico.

Ahora me desenamoro, siento el hielo en mi apagado corazón de tormentas de viento y galernas de mar. Pero me empeño, me empeño en amarte y te regalo mis soledades, es todo lo que puedo hacer por ahora, ni siquiera me reconozco en el reflectante espejo mañanero, o quizá sí, pero una venda de autodefensa separa al espejo de mí. Y es otra excusa, otra excusa para regalar mi soledad, otra excusa , mala por cierto para contarme el cuento de nunca acabar y pasártelo a ti. Ante todo lo siento, me siento una estúpida amarrada a un amor de cuento que no existe ni me atrevo a decir que existirá, aunque ya lo he dicho.

Espero que en esta lucha frenética, mi alma venza a este corazón apocado, tímido y miedoso que viene a ser lo que soy, mi desamor en todo su verdor o quizá amargor.

Siento serme

A veces, en las noches en las que no concilio el sueño que son pocas afortunadamente, en las que un duermevela se apodera de mi humana condición de soñadora sin sueño , te escucho. Y es como escuchar las mismísimas olas del mar, su ir y venir, más que acercarse una caracola marina al oído y escuchar las sirenas marinas, una sirena ambulatoria o quizá policial se cruza entre mis no sueños, pero te escucho.

Qué belleza tus palabras, tu entonación y tu acento tan parecido al mío, pero a la vez tan distinto. Porque yo pinto mentiras, tú fotografías verdades como puñales se clavan en este alma mía. Y me revuelvo entre las sábanas acogotada por no poder dormir, sólo estamos tú y yo: te escucho.

Tus palabras resuenan a música celestial y lo son, te han clavado, han erigido pedestales , yo quiero alcanzar esa escalera para desclavarte del madero, pero eso sería revertir la Historia, o copiar la saeta, convertir todo en falta de memoria.

Así que me conformo qué me conformo, me deleito con tu voz, y tus sinceras palabras y paciencia de amor…

y te amo